Menú

Schapendoes Neerlandés

Schapendoes Neerlandés , también conocida como Nederlandse Schapendoes. , pertenece al grupo de perros medianos .
Tabla de contenidos

Información de Schapendoes Neerlandés

El Schapendoes Neerlandés es un perro pastor de tamaño mediano, aspecto despeinado y carácter alegre, nacido en los Países Bajos para trabajar con rebaños de ovejas en zonas abiertas, tranquilas y a menudo solitarias. Bajo su abundante pelo hay un perro ligero, ágil, inteligente y muy vivo, más resistente de lo que puede parecer a simple vista. Encaja especialmente bien con personas activas, familias dinámicas y cuidadores que disfruten educando, paseando y compartiendo actividades con su perro, pero no es la mejor elección para quien busque un compañero sedentario, silencioso o de mantenimiento mínimo.

Su apariencia de perro simpático y peludo puede llevar a subestimarlo, pero el Schapendoes es un auténtico perro de pastoreo, con iniciativa, rapidez de reacción y una gran necesidad de participar en la vida diaria. Suele ser afectuoso con los suyos, vivaz, atento y muy dispuesto a colaborar si se le educa con respeto. A cambio, necesita cepillados regulares, ejercicio suficiente, estimulación mental y una socialización que canalice bien su energía, su vigilancia y su tendencia natural a moverse, saltar y estar pendiente de todo lo que ocurre a su alrededor.

Historia

El Schapendoes Neerlandés procede de los Países Bajos, donde durante mucho tiempo fue un perro habitual en zonas de landas y pastos con rebaños de ovejas. Su nombre está relacionado con su función: “schapen” hace referencia a las ovejas y “does” se asocia al perro, de modo que su identidad está íntimamente unida al trabajo pastoril. No fue creado como perro ornamental, sino como un ayudante rústico, resistente y despierto.

A finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, este tipo de perro podía encontrarse en muchas regiones neerlandesas donde había pastores y rebaños. Los pastores lo valoraban por su ánimo incansable, su inteligencia y su capacidad para trabajar en terrenos abiertos sin depender de instrucciones constantes. Debía moverse con rapidez, reaccionar con agilidad y tomar decisiones, cualidades imprescindibles para un perro que ayudaba a manejar animales en espacios amplios.

El Schapendoes pertenece al grupo de perros pastores de pelo largo y aspecto rústico que se desarrollaron en distintas zonas de Europa. Está emparentado en tipo y función con razas como el Bearded Collie, el Puli, el Pastor Polaco de las Llanuras, el Bobtail, el Briard o el Bergamasco. Todos ellos comparten una base común: perros funcionales, resistentes y con pelaje protector, adaptados a la vida de campo y al trabajo con rebaños.

La raza estuvo a punto de desaparecer durante la Segunda Guerra Mundial. El cinólogo P. M. C. Toepoel fue una figura clave en su recuperación, al despertar de nuevo el interés por estos perros y reunir ejemplares allí donde aún podían encontrarse. Entre 1940 y 1945 se utilizó para la cría todo el material disponible de Schapendoes auténticos o muy próximos al tipo tradicional, con el objetivo de reconstruir una población viable.

En 1947 se fundó el club de la raza en los Países Bajos, y en 1952 fue reconocida provisionalmente por la autoridad cinológica neerlandesa. El estándar se estableció en 1954, iniciándose también un registro genealógico más organizado. El reconocimiento definitivo llegó en 1971, y desde entonces la cría se realiza con perros registrados. Esta trayectoria explica por qué el Schapendoes actual conserva una combinación muy interesante de rusticidad, alegría y selección más moderna.

Características

El Schapendoes Neerlandés es un perro de pelo largo, estructura ligera y tamaño medio. La altura a la cruz suele situarse entre 43 y 50 cm en los machos, y entre 40 y 47 cm en las hembras. No debe parecer pesado ni tosco; su esencia es la de un pastor ágil, flexible y resistente, capaz de moverse con rapidez y de saltar con facilidad cuando el trabajo lo exige.

Su cuerpo es algo más largo que alto, con osamenta ligera, elástica y funcional. La línea superior se arquea ligeramente sobre la zona lumbar, que debe ser fuerte y musculosa. El pecho es profundo, con costillas moderadamente a bien arqueadas y prolongadas hacia atrás, mientras que el vientre no está excesivamente retraído. En conjunto, el Schapendoes bien construido transmite movilidad antes que fuerza bruta.

La cabeza parece más grande y más ancha de lo que realmente es debido al abundante pelo que la cubre. El cráneo es casi plano, con un surco frontal moderado y arcos superciliares marcados. El stop está claramente desarrollado, aunque no debe ser brusco. El hocico es más corto que el cráneo, profundo, ligeramente estrechado y terminado en una forma amplia y suavemente redondeada.

Los ojos son una de las partes más expresivas de la raza. Deben ser bastante grandes, redondos, de color marrón y colocados más hacia el frente que hacia los lados. Su expresión es abierta, leal y animada, algo muy característico del Schapendoes. Aunque el pelo pueda cubrir parcialmente la mirada, no debería ocultar por completo la vivacidad y la atención propias de la raza.

Las orejas son de inserción relativamente alta, no demasiado grandes ni carnosas, y cuelgan libremente sin ir pegadas en exceso a la cabeza. Están cubiertas de pelo largo y son móviles, aunque no deben sobrepasar la línea del cráneo. El cuello es fuerte y seco, sosteniendo una cabeza que el perro lleva con naturalidad, sin pesadez ni rigidez.

La cola es larga, bien cubierta de pelo y muy expresiva. En reposo cuelga baja; durante el trote se lleva más alta y se mueve de un lado a otro formando una curva; en el galope puede mantenerse horizontal. En el trabajo, la cola ayuda al perro a equilibrarse y dirigir el salto. Este detalle refleja muy bien el carácter funcional del movimiento del Schapendoes.

Sus extremidades son ligeras pero fuertes, con buenos ángulos y pies bastante grandes, anchos, ovalados y elásticos. Las almohadillas son gruesas y resistentes, con pelo abundante entre ellas. Este tipo de pie le ayuda a desplazarse por terrenos variados y a girar con rapidez. El movimiento debe ser ligero, elástico y económico, porque el Schapendoes pastor prefiere galopar y saltar antes que trotar de forma pesada.

El manto es largo, espeso y con suficiente lanilla interna. El pelo no debe ser liso ni sedoso, sino ligeramente ondulado, seco, fino y abundante. En las zonas donde es más largo puede tender a formar cordones o agrupaciones si no se cuida, especialmente en la parte posterior del cuerpo. La raza presenta un copete notable, barba y bigote, lo que le da ese aspecto despeinado tan reconocible.

Se permiten todos los colores, aunque se prefiere la gama que va del azul grisáceo al negro. En la práctica pueden verse ejemplares de distintas tonalidades, lo que aporta variedad sin alterar el tipo racial. Lo importante no es solo el color, sino que el perro conserve la estructura ligera, la expresión viva, el pelo correcto y la agilidad propia de un verdadero perro de pastoreo.

Carácter

El Schapendoes Neerlandés suele ser alegre, inteligente, vivaz, amable, vigilante y muy apegado a las personas que conoce. Es un perro con mucho temperamento, en el sentido de que está lleno de vida y reacciona con rapidez a lo que ocurre a su alrededor. No suele ser agresivo si está bien criado, pero sí puede mostrarse atento y avisador ante situaciones nuevas.

Con su familia suele crear un vínculo estrecho. Le gusta sentirse integrado, participar en actividades y acompañar a sus personas. No es una raza pensada para vivir aislada en un jardín, porque necesita contacto, estímulos y una relación activa. Un Schapendoes ignorado puede buscar entretenimiento por su cuenta, ladrar más de la cuenta o desarrollar conductas insistentes para llamar la atención.

Con los niños puede ser un compañero divertido si se gestiona bien la convivencia. Su energía, su gusto por el juego y su tendencia a saltar pueden ser muy atractivos para una familia activa, pero también requieren supervisión. Hay que enseñar al perro a no perseguir ni empujar, y a los niños a respetar su descanso y no tirar del pelo. Un perro pastor vivaz necesita reglas claras para convivir con serenidad.

Con desconocidos puede mostrarse curioso, cordial o algo reservado al principio, según el ejemplar y su socialización. Su naturaleza vigilante puede hacer que avise con ladridos cuando alguien llega o cuando detecta cambios en el entorno. No es un perro de guarda dura, pero sí un perro atento. La vigilancia natural debe canalizarse para que no se convierta en ladrido excesivo.

Con otros perros suele relacionarse bien si ha tenido experiencias positivas desde cachorro. Puede ser juguetón, dinámico y rápido, por lo que conviene vigilar que no abrume a perros más tranquilos. Con gatos u otros animales domésticos puede convivir si se introduce de forma gradual, aunque su instinto de pastoreo puede llevarlo a perseguir movimientos. La socialización temprana marca una gran diferencia.

Su inteligencia es alta, pero no debe confundirse con obediencia automática. El Schapendoes fue seleccionado para trabajar con iniciativa, por lo que puede tomar decisiones y probar alternativas. Esto lo hace muy interesante para personas que disfrutan entrenando, pero puede resultar frustrante para quien espera un perro pasivo. Un Schapendoes equilibrado aprende rápido, siempre que se le motive y se le ofrezcan límites coherentes.

Cuidados

El cuidado del pelaje del Schapendoes exige regularidad. Su pelo largo, espeso y ligeramente ondulado puede enredarse si no se cepilla con suficiente frecuencia, sobre todo en zonas de roce como detrás de las orejas, axilas, ingles, patas, pecho y parte posterior del cuerpo. No se trata de dejarlo perfectamente pulido, porque la raza conserva un aspecto natural, pero sí de mantener el manto sano, aireado y libre de nudos molestos.

Lo ideal es acostumbrarlo desde cachorro al cepillado, al peine, a la revisión de patas y a la manipulación de orejas y barba. El pelo puede acumular restos de hierba, barro o pequeñas ramitas después de paseos por campo. También conviene revisar el pelo entre las almohadillas, ya que el estándar describe abundante pelo en esa zona. Un mantenimiento preventivo evita sesiones largas y desagradables cuando ya hay enredos serios.

El baño debe hacerse cuando sea necesario, usando productos adecuados y secando bien el manto. Un pelo largo y denso que queda húmedo durante demasiado tiempo puede favorecer irritaciones o mal olor. No conviene abusar del baño ni convertir el pelo en algo artificialmente sedoso, porque el manto correcto del Schapendoes debe conservar cierta textura seca y natural.

El ejercicio diario es imprescindible. Esta raza necesita moverse, correr, explorar y usar su inteligencia. Paseos largos, juegos de búsqueda, rutas, entrenamiento de habilidades, agility recreativo o actividades de pastoreo deportivo pueden ser opciones muy adecuadas. No basta con una vuelta corta alrededor de la manzana. Un Schapendoes activo necesita gastar energía física y mental de forma equilibrada.

Aunque es un perro de tamaño manejable, no siempre se adapta bien a una vida sedentaria. Puede vivir en piso si recibe suficiente actividad y compañía, pero no debería pasar muchas horas aburrido. En una casa con jardín también necesita salir, oler, socializar y trabajar la mente. El espacio exterior no sustituye la relación ni el ejercicio guiado.

La alimentación debe ajustarse a su edad, actividad y condición corporal. Al ser un perro ligero y ágil, el exceso de peso puede perjudicar su movimiento y aumentar la carga sobre articulaciones. Conviene mantenerlo musculado, flexible y con buena resistencia, no redondeado ni pesado. El control del peso es una parte sencilla pero muy importante de sus cuidados.

Educación

La educación del Schapendoes Neerlandés debe apoyarse en refuerzo positivo, constancia y variedad. Es un perro inteligente y sensible, que aprende rápido cuando las sesiones son claras, motivadoras y no demasiado repetitivas. Si se le trata con dureza o se le obliga sin sentido, puede bloquearse, evitar la interacción o responder con nerviosismo.

La socialización temprana es esencial para equilibrar su vivacidad. Debe conocer personas, perros, ruidos, bicicletas, niños, coches, visitas, veterinario y distintos entornos sin sentirse desbordado. El objetivo no es apagar su temperamento, sino ayudarlo a gestionar estímulos. Un perro pastor bien socializado puede seguir siendo alegre y atento sin volverse reactivo.

La llamada, el autocontrol y el paseo con correa son aprendizajes prioritarios. Su rapidez y curiosidad pueden llevarlo a salir corriendo hacia algo interesante, y su instinto de pastoreo puede aparecer ante corredores, niños jugando o bicicletas. Enseñar una buena llamada, caminar sin tirar y volver la atención al guía ayuda a canalizar su energía natural.

También conviene trabajar el ladrido desde joven. El Schapendoes puede avisar y comentar lo que ocurre a su alrededor, especialmente si está aburrido, excitado o poco estimulado. Castigar el ladrido sin resolver la causa suele ser poco eficaz. Es mejor enseñar señales de calma, reforzar el silencio, ofrecer actividad adecuada y evitar que el perro practique durante horas el ladrido de alerta.

Por su inteligencia, puede destacar en deportes caninos como agility, obediencia, rally, habilidades, olfato o actividades relacionadas con el pastoreo. Sin embargo, no debe someterse a presión excesiva ni a entrenamientos monótonos. El Schapendoes aprende mejor cuando el guía combina estructura, juego, premios y retos ajustados a su nivel.

Un error frecuente es permitir que el cachorro salte, mordisquee, persiga tobillos o reclame atención de forma insistente porque parece divertido. Estas conductas pueden intensificarse si se refuerzan sin querer. La educación debe enseñar alternativas: ir a su cama, traer un juguete, esperar, soltar, acudir y relajarse. Un perro tan despierto necesita saber qué hacer, no solo qué no hacer.

Salud

El Schapendoes suele considerarse una raza relativamente saludable y funcional, especialmente cuando procede de criadores responsables que cuidan la diversidad, el temperamento y las pruebas sanitarias. Aun así, como cualquier raza, puede presentar problemas hereditarios o adquiridos. La prevención veterinaria, la selección cuidadosa y el seguimiento de líneas familiares son fundamentales.

Una de las enfermedades más citadas en la raza es la atrofia progresiva de retina, conocida como PRA, un problema ocular hereditario que puede provocar pérdida gradual de visión. No todos los ejemplares están afectados, pero la existencia de pruebas genéticas y controles oftalmológicos hace que la cría responsable sea especialmente importante. Un comprador debería preguntar siempre por la salud ocular de los progenitores.

También conviene prestar atención a la displasia de cadera, aunque no sea una raza gigante ni especialmente pesada. La radiografía de caderas en reproductores, el control del peso y un crecimiento equilibrado ayudan a reducir riesgos. Cojeras persistentes, dificultad para levantarse o rechazo al ejercicio deben consultarse con el veterinario. La salud articular es clave en un perro tan activo y saltador.

El cuidado de los ojos merece vigilancia adicional por el abundante pelo de la cabeza. El copete no debería irritar ni impedir observar bien el estado ocular. Lagrimeo excesivo, enrojecimiento, cambios de visión o tropiezos no deben atribuirse simplemente al pelo. Una revisión oftalmológica puede ser recomendable si hay antecedentes familiares o cualquier síntoma.

El pelo denso puede ocultar problemas de piel, parásitos, heridas pequeñas o nudos que tiran de la piel. Por eso el cepillado no es solo estético, sino también sanitario. Durante la rutina de cuidado conviene revisar orejas, axilas, ingles, almohadillas y barba. Un manto descuidado puede acabar causando molestias reales al perro.

La salud general se protege con ejercicio adecuado, alimentación equilibrada, higiene dental, vacunación, desparasitación y revisiones periódicas. Como raza inteligente y activa, también necesita bienestar emocional: aburrimiento crónico, aislamiento o falta de actividad pueden traducirse en problemas de conducta. Un Schapendoes sano es aquel que puede moverse, pensar, descansar y relacionarse de forma equilibrada.

El cachorro

El cachorro de Schapendoes suele ser vivaz, curioso, simpático y muy receptivo. Desde el primer día conviene establecer rutinas de descanso, comida, salidas, juego y manipulación. Su aspecto peludo y gracioso puede hacer que se le consienta demasiado, pero es precisamente en esta etapa cuando más fácil resulta enseñarle hábitos que luego serán imprescindibles.

La socialización debe ser progresiva y positiva. El cachorro necesita conocer personas distintas, niños tranquilos, perros equilibrados, ruidos urbanos, coche, campo, cepillado y visitas veterinarias. No se trata de exponerlo sin control, sino de construir confianza. Un cachorro seguro podrá conservar su alegría natural sin convertirse en un adulto inseguro o demasiado reactivo.

El cepillado debe introducirse como una experiencia agradable. Sesiones cortas, premios, pausas y manipulación suave ayudan a que el cachorro acepte peines, cepillos y revisiones corporales. Si se espera a que el manto adulto sea abundante, el proceso puede volverse más complicado. En el Schapendoes joven, el grooming es parte de la educación, no un detalle secundario.

El mordisqueo y la tendencia a perseguir movimiento pueden aparecer durante la etapa juvenil. Hay que ofrecer juguetes adecuados, redirigir la boca hacia objetos permitidos y evitar juegos que refuercen perseguir manos, pantalones o tobillos. Como perro pastor, puede mostrar conductas de control del movimiento. La educación temprana ayuda a convertir esa energía en juego ordenado.

El control de esfínteres requiere horarios, paciencia y salidas frecuentes después de dormir, comer, beber o jugar. Los aciertos deben premiarse de forma tranquila y los fallos limpiarse sin castigo. Un cachorro excitado puede distraerse fácilmente en la calle y olvidar hacer sus necesidades. La rutina constante suele ser más eficaz que los enfados.

Durante el crecimiento hay que cuidar los saltos. Aunque el Schapendoes es un saltador notable, no conviene fomentar impactos repetidos en un cachorro con articulaciones en desarrollo. Juegos moderados, superficies seguras y ejercicio adaptado a la edad son mejores que sesiones intensas. Un desarrollo equilibrado permitirá que el adulto conserve su agilidad sin sobrecargas innecesarias.

Consejos

Antes de convivir con un Schapendoes Neerlandés, conviene preguntarse si se dispone de tiempo para ejercicio, educación y cuidado del pelo. No es una raza enorme ni difícil por agresividad, pero sí requiere implicación diaria. Su energía, inteligencia y sociabilidad necesitan una familia presente, no solo un lugar donde vivir.

No debería elegirse únicamente por su aspecto peludo y simpático. Detrás de esa imagen hay un perro pastor con iniciativa, rapidez y mucha sensibilidad. Puede ser maravilloso para personas activas, pero frustrante para quien espera un perro decorativo o siempre tranquilo. El Schapendoes real necesita hacer cosas y sentirse parte del equipo.

Si se compra un cachorro, es importante acudir a un criador que controle salud ocular, caderas, temperamento y socialización inicial. También debe explicar cómo cuidar el manto y qué nivel de actividad necesita la raza. Un criador responsable no se limita a enseñar cachorros bonitos, sino que orienta sobre la convivencia real.

Si se adopta un adulto, conviene valorar su nivel de energía, su relación con otros perros, su tolerancia al cepillado y su experiencia previa con entornos urbanos. Algunos Schapendoes pueden adaptarse muy bien a nuevos hogares, pero necesitan rutinas claras y una transición tranquila. La adaptación gradual evita inseguridad y exceso de excitación.

Para familias con niños, es recomendable enseñar desde el principio juegos tranquilos y normas de convivencia. El perro no debe perseguir, saltar o pastorear a los niños, y los niños no deben agarrarlo del pelo ni invadirlo cuando descansa. Un vínculo sano se construye con respeto en ambas direcciones.

La mejor vida para un Schapendoes combina paseos, aprendizaje, juego, contacto familiar y descanso. No necesita una vida extrema, pero sí una rutina rica. Quien disfruta de un perro expresivo, inteligente y algo payaso encontrará en esta raza un compañero lleno de encanto, siempre que acepte su energía y sus cuidados.

Curiosidades

Una de las curiosidades del Schapendoes es que su aspecto voluminoso engaña: bajo el pelo hay un perro ligero y elástico. El manto crea una imagen más grande y ancha, especialmente en la cabeza y la parte posterior del cuerpo, pero la raza no debe ser pesada ni compacta en exceso.

Otra particularidad es su cola, que durante el movimiento puede oscilar de forma muy visible y ayudar al perro a equilibrarse en giros y saltos. En un perro pastor tan ágil, la cola no es solo expresiva, sino también funcional. Este detalle refleja el origen trabajador de la raza.

El Schapendoes estuvo cerca de desaparecer durante la Segunda Guerra Mundial, y su recuperación se debe en gran parte al trabajo de P. M. C. Toepoel y a los aficionados que buscaron ejemplares supervivientes. La raza moderna conserva por ello una historia de reconstrucción cuidadosa y protección de un patrimonio canino neerlandés.

Aunque se permiten todos los colores, el estándar muestra preferencia por tonalidades que van del azul grisáceo al negro. Esta amplitud cromática hace que pueda haber Schapendoes de apariencias bastante variadas sin dejar de pertenecer al mismo tipo racial. Lo esencial es mantener estructura, carácter y manto correctos.

Su pelo no debe ser sedoso ni liso como el de algunas razas de compañía. Debe tener una textura seca, ligeramente ondulada y con tendencia a agruparse en las zonas más largas. Esta característica ayuda a entender que el pelaje del Schapendoes fue pensado para proteger, no para parecer perfectamente peinado.

Una última curiosidad es que, aunque hoy se le vea a menudo como perro familiar y deportivo, sigue siendo “pastor de alma y cuerpo”. Su alegría, sus saltos, su atención al movimiento y su capacidad para actuar por iniciativa propia recuerdan constantemente que el Schapendoes Neerlandés nació para trabajar junto a los pastores, no para vivir como un perro pasivo.

Descargar Estándar FCI del Schapendoes Neerlandés

FCI del Schapendoes Neerlandés Estándar FCI del Schapendoes Neerlandés

Datos de la raza Schapendoes Neerlandés

Nombre: Schapendoes Neerlandés Otros nombres: Nederlandse Schapendoes. Tamaño: medianos

Imágenes de Schapendoes Neerlandés

Origen de Schapendoes Neerlandés

Vídeo de Schapendoes Neerlandés