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Perro Tejonero Sueco

Perro Tejonero Sueco , también conocida como Drever, Swedish Dachsbracke. , pertenece al grupo de perros medianos .
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Información de Perro Tejonero Sueco

El Perro Tejonero Sueco, conocido internacionalmente como Drever, es un sabueso bajo, robusto y tenaz, desarrollado en Suecia para seguir rastros con constancia en terrenos fríos, boscosos y exigentes. Aunque su tamaño pueda parecer manejable, no es un perro creado principalmente para la vida de sofá: conserva un olfato muy potente, una notable resistencia y un temperamento de cazador. Puede ser un gran compañero para personas activas, especialmente si disfrutan del campo y del trabajo de olfato, pero necesita una familia que entienda su naturaleza de sabueso especializado.

Historia

El origen del Drever está relacionado con el Westfälische Dachsbracke, un pequeño sabueso alemán de patas cortas que llegó a Suecia a comienzos del siglo XX. Los primeros ejemplares fueron registrados en 1913, aunque la raza no empezó a destacar realmente hasta décadas más tarde. Su desarrollo estuvo marcado por una necesidad muy concreta: disponer de un perro capaz de seguir rastros de caza en el clima sueco, con buen ritmo, resistencia y suficiente voz para orientar al cazador.

A partir de los años treinta, el interés por estos sabuesos aumentó porque la población de corzos y ciervos empezó a crecer y a extenderse hacia zonas más al norte. Los cazadores suecos encontraron ventajas claras en un perro de patas cortas: no era tan rápido como otros sabuesos, lo que facilitaba una persecución más controlada, pero seguía siendo suficientemente persistente para mantener la pista. Esa combinación hizo del Drever un perro especialmente valioso para la caza de corzo y ciervo.

En 1947 se adoptó el nombre Drever para la variedad sueca de mayor talla dentro de estos pequeños bracos de rastro. Pocos años después, en 1953, fue reconocido como raza sueca. Desde entonces se ha consolidado como uno de los sabuesos más apreciados en su país de origen, no solo para el corzo y el ciervo, sino también para la liebre y el zorro. Su historia moderna está marcada por la selección de un perro útil, resistente y fiable, más que por criterios puramente estéticos.

A diferencia de muchas razas que se han transformado en perros de compañía, el Perro Tejonero Sueco se mantiene muy ligado a la caza. Puede vivir como perro familiar si se cubren sus necesidades, pero su selección sigue orientada al trabajo. Esto explica su carácter, su energía y su tendencia a seguir olores con enorme concentración. Entender su historia es esencial para no confundirlo con un perro pequeño y sencillo: el Drever es, ante todo, un sabueso de trabajo.

Características

El Perro Tejonero Sueco es un sabueso de talla pequeña, cuerpo alargado y patas cortas, pero no debe parecer débil ni excesivamente fino. Su apariencia correcta es más robusta y fuerte que elegante o veloz. Tiene musculatura bien desarrollada, estructura sólida y una actitud orgullosa. Su cuerpo está diseñado para trabajar durante mucho tiempo en terrenos irregulares, no para alcanzar grandes velocidades. La impresión general debe ser la de un perro compacto, resistente y ágil.

La altura ideal ronda los 35 cm en los machos, con un margen aproximado entre 32 y 38 cm, y los 33 cm en las hembras, con una variación entre 30 y 36 cm. La distancia entre el suelo y el esternón debe representar aproximadamente el 40 % de la altura a la cruz, lo que confirma su estructura baja, pero funcional. No es un perro pegado al suelo de forma exagerada: necesita suficiente despeje para moverse con eficacia en nieve, monte bajo y terreno forestal.

La cabeza es relativamente grande en proporción al cuerpo, alargada y afinándose hacia la trufa, pero sin terminar en punta. El hocico debe tener una longitud similar a la del cráneo, con caña nasal recta o ligeramente convexa. La trufa es negra, amplia y bien desarrollada, algo esencial en un perro que depende casi por completo del olfato. Los labios se ajustan bien a las mandíbulas, y la expresión general transmite atención y viveza.

Los ojos son marrón oscuro, brillantes y muy expresivos, sin mostrar blanco ni quedar hundidos. Las orejas se insertan bastante bajas, son de longitud media, anchas y caen pegadas a las mejillas sin formar pliegues exagerados. Esta oreja típica de sabueso contribuye a su apariencia dulce, pero también requiere cuidados. El cuello es proporcionalmente largo, poderoso y bien colocado sobre los hombros, lo que ayuda al perro a trabajar con la nariz baja durante largos periodos.

El cuerpo del Drever debe ser largo, fuerte y bien musculado, con espalda poderosa, lomo corto y ligeramente arqueado visto de lado, grupa larga y ancha, y pecho bien desarrollado. El pecho tiene forma de huevo y desciende claramente por debajo de los codos, con costillas bien prolongadas hacia atrás. Esta construcción le da capacidad respiratoria y resistencia. La cola es larga, gruesa en la base y suele llevarse colgando o algo más alta, pero nunca sobre la espalda.

Las extremidades son cortas, rectas y fuertes, con buen hueso y pies firmes. Los hombros son musculosos, los codos no deben desviarse y los pies deben mirar hacia delante, sin girarse hacia dentro ni hacia fuera. En los miembros posteriores se busca buena musculatura, corvejones anchos y angulados, y metatarsos cortos y casi verticales. Su movimiento debe ser uniforme, paralelo y con buen alcance, manteniendo la línea superior a nivel. Un buen Drever se mueve con eficacia y estabilidad.

El pelo es áspero, liso y pegado al cuerpo. Es más corto en cabeza, orejas y parte inferior de las extremidades, y algo más largo en cuello, espalda, parte posterior de los muslos y debajo de la cola, sin formar una pluma marcada. En cuanto al color, se aceptan diversos mantos siempre que presenten marcas blancas visibles desde todos los ángulos. No se admiten blanco predominante, gris azulado ni color hígado. Las marcas blancas simétricas son especialmente apreciadas porque refuerzan la claridad del tipo racial.

Carácter

El Perro Tejonero Sueco tiene un temperamento muy definido de sabueso: es astuto, decidido, activo en el rastro y generalmente equilibrado en la convivencia. No debe ser agresivo, nervioso ni tímido. Su carácter combina amabilidad familiar con una independencia clara cuando trabaja con la nariz. En casa puede parecer tranquilo y dulce, pero en el exterior, ante un olor interesante, aparece su verdadera naturaleza de rastreador persistente.

Con su familia suele ser afectuoso, cercano y bastante sociable. Muchos ejemplares disfrutan del contacto humano, de descansar cerca de los suyos y de participar en la vida diaria. Sin embargo, no conviene confundir su tamaño con una baja necesidad de actividad. Si no tiene salidas suficientes, puede mostrarse inquieto, vocal o testarudo. Su equilibrio depende de una rutina que combine compañía, ejercicio y olfato.

Con niños puede convivir bien si ha sido socializado y si los menores respetan sus límites. Es un perro robusto para su tamaño, alegre y con buen carácter, pero no debe ser tratado como un juguete. Las interacciones deben supervisarse, sobre todo con niños pequeños, para evitar tirones de orejas, juegos bruscos o molestias durante el descanso. Cuando se educa bien a ambas partes, puede ser un compañero familiar muy agradable.

Ante extraños suele mostrarse amigable o moderadamente reservado, según el individuo y sus experiencias. No es un perro de guarda dura, aunque puede avisar con ladridos si detecta algo extraño. Su voz, heredada de su función de sabueso, puede ser potente y persistente. En entornos con vecinos cercanos, conviene trabajar la calma y evitar que el aburrimiento refuerce ladridos innecesarios. Su alerta debe gestionarse con educación y actividad suficiente.

Con otros perros suele relacionarse bien, especialmente porque muchos sabuesos están acostumbrados a trabajar o convivir con otros perros. Aun así, cada ejemplar tiene su carácter y no conviene confiar en encuentros desordenados. Con gatos, conejos y animales pequeños hay que ser prudente, porque su instinto de rastro y persecución puede activarse. La convivencia puede ser posible si se inicia pronto y con control, pero requiere supervisión responsable.

Su independencia puede sorprender a propietarios acostumbrados a razas muy pendientes del guía. El Drever no es desobediente por falta de inteligencia; simplemente, cuando sigue un rastro, su concentración puede superar el interés por las órdenes. Por eso necesita un manejo realista, buena llamada, correa o línea larga en zonas abiertas y actividades que canalicen su olfato. Su carácter se entiende mejor cuando se acepta que es un perro de nariz antes que de obediencia mecánica.

Cuidados

El cuidado del pelaje es sencillo. Su manto corto, áspero y pegado necesita cepillados regulares para retirar pelo muerto, polvo y suciedad, especialmente después de salidas por campo. No requiere peluquería compleja ni cortes específicos, pero sí revisiones frecuentes. Tras caminar por monte, maleza o zonas húmedas, conviene comprobar que no haya garrapatas, espigas, pequeñas heridas o irritaciones. Su pelo es práctico, pero no elimina la necesidad de mantenimiento preventivo.

Las orejas merecen especial atención. Al ser caídas y pegadas a las mejillas, pueden ventilar peor que unas orejas erguidas. Si el perro trabaja en zonas húmedas, con barro o vegetación, aumenta el riesgo de suciedad o molestias. Hay que revisarlas con frecuencia y acudir al veterinario si aparece mal olor, enrojecimiento, secreción o sacudidas repetidas de cabeza. En esta raza, cuidar las orejas es una rutina básica.

El ejercicio debe ser diario y adaptado a su condición de sabueso. No basta con paseos cortos por la acera: necesita caminar, olfatear, explorar y resolver rastros. Las rutas por campo, los juegos de búsqueda, el rastreo recreativo y los paseos largos con línea son muy adecuados. Aunque sus patas sean cortas, tiene bastante resistencia. Un Drever con poca actividad puede volverse pesado de manejar, vocal o destructivo. Su bienestar depende de actividad olfativa regular.

Puede adaptarse a una vivienda urbana si su familia le ofrece ejercicio suficiente y controla su tendencia a ladrar. El tamaño ayuda, pero su energía y su instinto de rastro no desaparecen en un piso. Una casa con jardín puede ser útil, siempre que el vallado sea seguro, porque un olor interesante puede motivarlo a buscar una salida. El jardín no sustituye los paseos ni el trabajo mental. La convivencia funciona mejor con rutina y salidas variadas.

Su alimentación debe controlarse con cuidado. Los perros de cuerpo largo y patas cortas no deben cargar peso innecesario, porque la obesidad aumenta el esfuerzo sobre columna, articulaciones y corazón. Además, muchos sabuesos tienen buen apetito y pueden engordar si se abusa de premios o restos de comida. La dieta debe ajustarse a su actividad real. Mantenerlo ligero y musculado es una medida de salud importante.

Educación

Educar a un Perro Tejonero Sueco exige paciencia y comprensión de su función original. Es inteligente, pero no siempre obediente en el sentido clásico. Aprende bien si el entrenamiento es claro, amable y motivador, especialmente cuando se utilizan premios, juegos de olfato y sesiones breves. Los métodos duros pueden reducir su confianza sin mejorar la obediencia. La base debe ser refuerzo positivo y constancia.

La socialización temprana es importante para mantener su carácter estable. Debe conocer personas, niños respetuosos, perros equilibrados, ruidos, vehículos, veterinario y entornos variados. Aunque no debería ser tímido ni agresivo, un cachorro poco expuesto puede desarrollar inseguridad o ladridos excesivos ante novedades. La socialización no elimina su instinto de caza, pero ayuda a formar un adulto seguro y manejable.

La llamada debe trabajarse desde cachorro, pero con expectativas realistas. En casa o en un parque tranquilo puede responder muy bien; en el campo, con un rastro reciente, la dificultad aumenta mucho. Es recomendable entrenar con línea larga, premios de alto valor y progresión gradual. Aun con buen entrenamiento, no siempre será prudente soltarlo en zonas con fauna, carreteras o poca visibilidad. En esta raza, la seguridad requiere control del entorno.

El paseo con correa también es fundamental. Un Drever que aprende a tirar hacia cada olor puede convertirse en un paseo incómodo, aunque no sea grande. Hay que reforzar caminar sin tensión, parar, volver la atención al guía y seguir avanzando con calma. No se trata de impedirle olfatear, sino de enseñarle cuándo puede explorar y cuándo debe acompañar. Un buen paseo combina libertad olfativa y normas claras.

Conviene trabajar el control del ladrido desde joven. Como sabueso, puede usar la voz para comunicar excitación, aviso o frustración. Castigar el ladrido sin ofrecer alternativas suele funcionar mal. Es mejor reforzar la calma, enseñar señales de interrupción, evitar que pase horas aburrido y proporcionarle actividad antes de los periodos de descanso. La vocalización se maneja mejor con prevención y educación paciente.

Un error habitual es tratarlo como si fuera un perro pequeño de compañía sin grandes necesidades. Otro es esperar que ignore su nariz por pura obediencia. El Drever necesita tareas adecuadas a su naturaleza: rastreo, búsqueda de comida escondida, paseos de olfateo y juegos de concentración. Cuando se le permite usar su talento de forma controlada, suele ser más tranquilo y colaborador. Educarlo bien significa canalizar su instinto, no pelear contra él.

Salud

El Perro Tejonero Sueco suele considerarse un perro robusto, pero su estructura de cuerpo largo y patas cortas exige cuidados específicos. No todos los ejemplares tendrán problemas, pero conviene vigilar espalda, articulaciones, peso, orejas y condición física general. La raza debe criarse evitando exageraciones que perjudiquen el movimiento o la columna. Un Drever sano debe ser fuerte, móvil y funcional.

Uno de los aspectos a tener en cuenta es la espalda. En perros de cuerpo alargado y extremidades cortas, el exceso de peso, los saltos repetidos desde alturas o la falta de musculatura pueden aumentar el riesgo de molestias vertebrales. No hay que alarmarse ni tratarlo como un perro frágil, pero sí prevenir. Rampas, control del peso, ejercicio progresivo y evitar impactos innecesarios ayudan a proteger la columna y la movilidad.

Las orejas caídas pueden predisponer a otitis si se acumula humedad o suciedad. La revisión periódica es especialmente importante en perros que cazan, nadan o pasean por zonas húmedas. También conviene observar ojos, dientes, piel y almohadillas. Cojeras, cambios en la marcha, dolor al subir o bajar, rascado de orejas o pérdida de energía deben consultarse con el veterinario. La prevención se basa en detectar cambios pronto.

Durante el crecimiento, el cachorro necesita ejercicio moderado y una alimentación equilibrada. No conviene forzar carreras largas, saltos repetidos ni escaleras excesivas. Su cuerpo está diseñado para trabajar, pero debe desarrollarse de forma gradual. El objetivo es formar musculatura, coordinación y resistencia sin sobrecargar articulaciones. Una crianza responsable favorece un adulto estable y sano.

El control del peso es una prioridad durante toda la vida. Un Drever con sobrepeso pierde agilidad, se cansa antes y carga más la espalda. Como muchos sabuesos, puede mostrarse muy interesado por la comida, así que hay que medir raciones y premios. La condición ideal es robusta, pero no redonda. La alimentación debe acompañarse de ejercicio diario. Mantenerlo en forma es la mejor prevención cotidiana.

Un criador responsable debe seleccionar perros con buen temperamento, estructura correcta y capacidad funcional, no solo por apariencia. Conviene preguntar por salud de las líneas, carácter de los padres y uso real de los ejemplares. En adopción, es recomendable revisar peso, espalda, orejas, movilidad y nivel de actividad. La salud del Perro Tejonero Sueco depende de genética, manejo y seguimiento veterinario.

El cachorro

El cachorro de Drever suele ser curioso, activo y muy guiado por el olfato. Desde los primeros días necesita rutinas claras de descanso, comida, salidas higiénicas, juego y aprendizaje. No conviene esperar a que sea adulto para educarlo, porque pronto aprenderá a tirar, ladrar o seguir rastros si esas conductas le resultan útiles. La etapa temprana debe construir buenos hábitos y seguridad.

La adaptación al hogar debe hacerse con calma. Es recomendable preparar una zona segura, retirar objetos peligrosos y ofrecer juguetes adecuados para morder. Como buen sabueso, puede sentirse atraído por olores de comida, cubos de basura, zapatos o restos del suelo. La prevención es más eficaz que la regañina constante. Un entorno bien preparado facilita aprendizaje sin conflictos.

El control de esfínteres requiere salidas frecuentes, especialmente al despertar, después de comer, después de jugar y antes de dormir. Los aciertos deben premiarse en el momento y los errores limpiarse sin castigo. La regularidad ayuda mucho, porque los cachorros aprenden por repetición. También conviene establecer horarios de comida y descanso. La limpieza en casa se consigue con paciencia y supervisión.

La socialización debe incluir personas, perros equilibrados, ruidos, coche, veterinario, manipulación y entornos variados. Es importante acostumbrarlo pronto a que le revisen orejas, boca, patas y cuerpo. Cuando sea adulto, estas rutinas serán imprescindibles, especialmente si sale al campo. La socialización debe ser positiva, progresiva y sin saturarlo. El objetivo es un perro confiado y colaborador.

El mordisqueo y la exploración son normales. Hay que ofrecer mordedores, enseñar intercambio de objetos y evitar convertir cada robo en una persecución divertida. También debe aprender a caminar con correa sin arrastrar hacia cada olor. Desde cachorro se puede permitir olfateo, pero con normas. Así entenderá que explorar es posible sin perder el contacto con su guía. La educación temprana crea autocontrol práctico.

Durante sus primeros meses, el ejercicio debe ser moderado. Paseos cortos, olfateo, juegos tranquilos, llamadas sencillas y descanso son más adecuados que rutas largas o saltos. También hay que proteger su espalda evitando caídas desde sofás, camas o maleteros. Criar bien a un Drever no significa limitarlo en exceso, sino permitirle crecer con movimiento seguro y progresivo.

Consejos

Antes de convivir con un Perro Tejonero Sueco, conviene valorar si se puede ofrecer una vida adecuada a un sabueso. No es una raza ideal para personas sedentarias ni para quienes quieran soltar al perro sin preocuparse por rastros. Su tamaño puede engañar, pero su instinto es muy fuerte. La elección debe basarse en compatibilidad real con su naturaleza.

Si se compra un cachorro, es importante acudir a criadores que conozcan la raza y seleccionen por salud, carácter y capacidad funcional. En muchos países fuera de Suecia puede ser difícil encontrar ejemplares, por lo que conviene evitar prisas y anuncios poco claros. Un criador serio explicará que el Drever sigue siendo principalmente un perro de caza. La rareza no debe justificar decisiones impulsivas.

Si se adopta un adulto, hay que valorar su historial, nivel de ejercicio, relación con otros perros, intensidad de ladrido y respuesta a la llamada. Algunos ejemplares pueden adaptarse muy bien a una familia activa, pero necesitan tiempo y una gestión segura. No conviene soltarlo pronto en espacios abiertos si no se conoce su comportamiento ante rastros. La adopción responsable exige prudencia y observación.

El vallado del jardín debe ser seguro. Un Drever motivado por un olor puede buscar huecos, pasar bajo una valla o avanzar más de lo esperado. En paseos por campo, una línea larga permite libertad controlada sin ponerlo en riesgo. También es recomendable una buena identificación. Con esta raza, prevenir escapadas forma parte de la convivencia responsable.

Para mantenerlo equilibrado, conviene ofrecerle paseos ricos en olores, juegos de búsqueda, rastreo recreativo y momentos de descanso. No necesita vivir cazando para estar bien, pero sí necesita usar su nariz. Un Drever aburrido puede volverse ruidoso o testarudo; uno bien estimulado suele ser amable, tranquilo en casa y muy agradable. Su bienestar depende de olfato, ejercicio y compañía.

Curiosidades

Una curiosidad importante es que, aunque en español se le llama Perro Tejonero Sueco, el Drever moderno no se considera principalmente un perro de tejón. Su desarrollo en Suecia se orientó sobre todo a la caza de corzo y ciervo, además de liebre y zorro. El nombre refleja su relación histórica con los dachsbracke, perros bajos de rastro. Su verdadera identidad actual es la de sabueso sueco de caza menor y media.

Otra particularidad es que sus patas cortas son una ventaja funcional. Al moverse más despacio que sabuesos de patas largas, permite una caza más controlada y adecuada al terreno sueco. No se trata de una limitación accidental, sino de una adaptación útil. Su ritmo permite seguir la pista con constancia sin empujar demasiado rápido a la presa. Su cuerpo bajo está diseñado para trabajar con método y resistencia.

El Drever es una raza muy apreciada en Suecia, pero bastante poco común fuera de Escandinavia. Esta escasa difusión hace que muchas personas lo confundan con otros perros bajos de rastro, como algunos bassets o teckels. Sin embargo, tiene su propio estándar, su historia sueca y una función muy específica. Su rareza internacional refuerza su carácter de raza especializada.

Su voz es una herramienta de trabajo. Durante la caza, el ladrido sostenido y reconocible ayuda al cazador a saber por dónde avanza el perro y cómo evoluciona el rastro. En casa, esa misma voz puede ser un reto si no se educa y se gestiona bien. No es un defecto aislado, sino parte de su herencia. Comprenderlo ayuda a convivir mejor con un sabueso vocal por naturaleza.

Aunque puede ser un buen perro de familia, el estándar y la tradición de la raza insisten en que se mantiene estrictamente como perro de caza y rara vez solo como compañía. Esto no significa que no pueda vivir en un hogar, sino que necesita familias que respeten su función original. El Perro Tejonero Sueco fascina precisamente por esa mezcla de tamaño manejable, carácter amable y pasión intensa por el rastro.

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FCI del Perro Tejonero Sueco Estándar FCI del Perro Tejonero Sueco

Datos de la raza Perro Tejonero Sueco

Nombre: Perro Tejonero Sueco Otros nombres: Drever, Swedish Dachsbracke. Tamaño: medianos

Imágenes de Perro Tejonero Sueco

Origen de Perro Tejonero Sueco

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