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Pastor de Rusia Meridional

Pastor de Rusia Meridional , también conocida como Ioujnorousskaïa Ovtcharka. , pertenece al grupo de perros grandes .
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Información de Pastor de Rusia Meridional

El Pastor de Rusia Meridional, también conocido como Yuzhnorusskaya Ovcharka, es un perro grande, poderoso y de fuerte instinto protector, criado históricamente para trabajar con rebaños en regiones de estepa y defender ganado, propiedades y personas. Su enorme manto lanoso puede dar una impresión casi tranquila o desordenada, pero debajo hay un perro rápido, ágil, seguro de sí mismo y con una gran capacidad de reacción. No es una raza sencilla ni adecuada para cualquiera: necesita propietarios con experiencia, espacio, criterio y una educación muy bien planteada desde cachorro. Puede ser profundamente leal con su familia, pero suele mostrarse distante y desconfiado con los extraños, por lo que exige socialización, control y una convivencia responsable.

Historia

La historia del Pastor de Rusia Meridional está ligada a las grandes zonas de estepa del sur del antiguo Imperio ruso, donde la ganadería ovina requería perros capaces de resistir condiciones climáticas duras, moverse con soltura por espacios abiertos y proteger rebaños frente a amenazas reales. No era un perro de compañía en el sentido moderno, sino un perro de trabajo y defensa del ganado, seleccionado por su utilidad diaria. Esa función explica gran parte de su carácter actual: independencia, vigilancia, firmeza y una fidelidad muy intensa hacia su grupo.

Una de las teorías históricas más extendidas relaciona sus antepasados con perros de pelo áspero y barba que llegaron junto a ovejas de lana fina procedentes del sur de España. Aquellos perros se habrían cruzado con pastores locales y con lebreles de la región, dando lugar a un tipo canino más alto, ágil y resistente. Esta mezcla ayuda a entender una particularidad de la raza: aunque parece pesada por el pelo, en realidad es más ligera y rápida de lo que aparenta, con cierta influencia de perros veloces en su construcción.

La selección moderna se asocia de forma importante a Askania-Nova, en Crimea, a finales del siglo XIX. Allí se trabajó para fijar rasgos que hoy se consideran característicos de la raza: tamaño notable, manto largo y claro, estructura fuerte pero no compacta en exceso, capacidad de guarda y temperamento seguro. En la segunda mitad del siglo XIX ya despertaba interés fuera de su zona de origen, y se presentaron ejemplares en certámenes internacionales. Sin embargo, su desarrollo siguió ligado sobre todo a la protección de rebaños y propiedades rurales.

Durante el periodo soviético se consolidó el nombre de Pastor de Rusia Meridional y se aprobaron estándares que definieron la raza con mayor precisión. Como ocurrió con muchas razas de trabajo, los cambios políticos, las guerras y la transformación de la ganadería afectaron a sus poblaciones. Aun así, el Yuzhnorusskaya Ovcharka se mantuvo como un perro valorado por su resistencia, su capacidad defensiva y su adaptación a distintas condiciones climáticas. Hoy sigue siendo una raza minoritaria en muchos países, pero conserva una identidad muy marcada como guardián serio, rústico y poco complaciente con desconocidos.

Características

El Pastor de Rusia Meridional es un perro de tamaño superior a la media o grande, de cuerpo moderadamente largo, hueso fuerte y musculatura seca y potente. Los machos deben medir al menos 66 cm a la cruz y las hembras al menos 62 cm, aunque se prefiere un tamaño grande siempre que el conjunto siga siendo proporcionado. El peso mínimo ronda los 35 kg en machos y los 30 kg en hembras, pero muchos ejemplares adultos pueden superar esas cifras. Lo importante no es solo el volumen, sino una estructura fuerte, ágil y funcional.

Su cuerpo es algo más largo que alto, con una proporción que favorece resistencia y alcance en movimiento. Una característica típica es la línea superior, que forma una curva suave sobre el lomo, donde alcanza su punto más alto. La cruz es poco visible, la espalda es fuerte y recta, el lomo musculoso y flexible, y la grupa puede situarse a la misma altura que la cruz o ligeramente por encima. Esta construcción le da una apariencia peculiar y lo diferencia de otros perros de pastor grandes. Bajo el pelo debe haber un perro atlético y no torpe.

La cabeza es alargada y en forma de cuña, estrechándose hacia la nariz sin resultar débil. El cráneo es moderadamente ancho, con frente plana, occipucio y mejillas bien desarrollados, y un stop apenas marcado. El hocico es algo más corto que el cráneo, recto y bien definido bajo los ojos. La trufa debe ser grande y negra, aunque en algunos colores claros puede aparecer una ligera variación estacional siempre manteniendo el borde negro. La dentición es poderosa, con mordida en tijera. La cabeza transmite determinación y vigilancia, no dulzura decorativa.

Los ojos son almendrados, de tamaño moderado, bien separados y dirigidos hacia delante. Pueden variar del marrón oscuro al marrón más claro, aunque se prefieren tonos oscuros por la expresión más firme. Los párpados deben estar bien adheridos y pigmentados. Las orejas son medianas, triangulares, de inserción baja y caen próximas a las mejillas, cubiertas por abundante pelo. En conjunto, la expresión puede parecer seria o impenetrable, acentuada por el manto que cubre cejas, bigote y barba. Es una raza de mirada atenta y reservada.

El manto es una de sus señas más visibles. Cubre cabeza, cuerpo, extremidades y cola con una longitud bastante uniforme, nunca inferior a unos 10 cm en ejemplares correctos. El pelo debe ser largo, fuerte, grueso, lanoso, ligeramente ondulado o quebrado, acompañado por un subpelo suave, denso y más claro. En la cabeza forma cejas, barba y bigote, y también cubre el puente nasal. En los machos es deseable una melena más marcada. Este pelaje crea una apariencia voluminosa, pero no debe ocultar que el perro es rápido, seco y musculado.

Los colores más habituales son blanco, blanco con sombreado amarillento, blanco con gris, trigo claro, marfil pálido, gris o combinaciones suaves de estos tonos. En perros jóvenes el color puede verse algo más intenso y aclararse con la madurez, ya que el tono definitivo suele establecerse entre los 18 y 24 meses. Los parches, cuando existen, deben ser claros y sin bordes excesivamente marcados. La imagen general suele ser la de un perro grande, lanoso y claro, una apariencia que en el campo podía ayudarle a integrarse visualmente entre ovejas. Su aspecto es rústico y muy reconocible.

El movimiento debe ser libre, equilibrado y bien extendido. Al trote, la cabeza suele ir algo más baja que la línea superior, los anteriores avanzan con buen alcance y los posteriores empujan con fuerza. Las articulaciones deben flexionarse y extenderse sin rigidez. Aunque su pelo pueda dar sensación de pesadez, un buen Pastor de Rusia Meridional se mueve con sorprendente soltura. Esta contradicción entre apariencia voluminosa y acción ágil es esencial para entender la raza. No es un perro estático, sino un guardián capaz de reaccionar con rapidez.

Carácter

El carácter del Pastor de Rusia Meridional es el de un perro guardián auténtico: seguro, independiente, valiente y profundamente leal a su propietario. No suele ser un perro complaciente con cualquiera ni busca agradar indiscriminadamente. Con su familia puede ser muy devoto, estable y protector, pero conserva una fuerte capacidad de decisión propia. Este rasgo tiene sentido en un perro criado para custodiar rebaños y propiedades sin instrucciones constantes. En manos adecuadas, esa independencia se convierte en criterio y firmeza; mal gestionada, puede convertirse en un problema serio.

Con extraños suele ser distante y desconfiado. No debe esperarse que reciba visitas con alegría automática ni que acepte manipulación de desconocidos sin una introducción adecuada. Un ejemplar equilibrado observa, evalúa y mantiene el control, pero puede reaccionar con contundencia si percibe amenaza. Esta raza no se debería criar ni educar para aumentar artificialmente la agresividad, porque ya posee un instinto protector muy marcado. La prioridad debe ser conseguir autocontrol y obediencia funcional, no intensificar su carácter defensivo.

Con niños de la familia puede convivir bien si ha sido socializado, educado y supervisado correctamente. Sin embargo, por tamaño, fuerza e instinto protector, no es un perro para dejar sin control con menores ni para permitir juegos bruscos. Puede interpretar movimientos caóticos, gritos o visitas de otros niños como situaciones que requieren intervención. La convivencia debe basarse en normas claras: los niños respetan su descanso y su comida, y el perro aprende a mantener calma y distancia cuando se le pide. La seguridad exige supervisión adulta y educación temprana.

Con otros perros y animales, su comportamiento varía según genética, socialización y experiencias, pero no conviene dar por hecho que será tolerante con cualquier perro desconocido. Puede convivir bien con animales de su grupo si se introducen correctamente, especialmente desde cachorro, pero puede mostrarse territorial frente a intrusos. Al ser un guardián, tiende a proteger espacio, familia y recursos. Las presentaciones deben hacerse con prudencia, sin forzar encuentros ni confiarse por su aparente calma. La gestión responsable requiere anticipación y control del entorno.

Es un perro inteligente, pero no necesariamente fácil de adiestrar. Aprende, observa y recuerda, pero no ha sido seleccionado para obedecer de forma mecánica ni para trabajar pendiente de cada gesto del guía. Su educación requiere coherencia, paciencia y autoridad tranquila. Los métodos bruscos pueden endurecerlo o provocar respuestas defensivas; la permisividad puede permitir que tome demasiadas decisiones por su cuenta. El equilibrio está en una relación clara, estable y respetuosa. El Pastor de Rusia Meridional necesita un guía firme, sereno y experimentado.

Cuidados

El cuidado del pelaje es uno de los mayores compromisos de la raza. Su manto largo, lanoso y denso necesita revisiones frecuentes para evitar nudos, compactación del subpelo, humedad retenida y acumulación de suciedad. Hay que prestar especial atención a barba, cejas, cuello, pecho, axilas, ingles, cola y parte posterior de las extremidades. Un pelo completamente enmarañado no solo afea al perro, sino que puede causar dolor, irritaciones y problemas de piel. Mantener su manto exige tiempo, constancia y técnica.

No es una raza que deba bañarse en exceso, pero sí necesita higiene bien planificada. Cuando se bañe, es fundamental secar en profundidad, porque el subpelo denso puede retener humedad durante mucho tiempo. También conviene limpiar o revisar la zona de la barba, que puede acumular agua, restos de comida y suciedad. Las orejas caídas y cubiertas de pelo merecen observación regular, igual que ojos, uñas, almohadillas y dientes. La manipulación debe practicarse desde cachorro para que el perro acepte el mantenimiento. Un buen cuidado evita problemas cutáneos y molestias crónicas.

En ejercicio, el Pastor de Rusia Meridional necesita movimiento diario, pero no una rutina basada en excitación constante. Caminatas largas, recorridos por espacios seguros, ejercicios de olfato, tareas controladas de obediencia y tiempo en un entorno amplio pueden ayudarle a mantenerse equilibrado. No es un perro para vivir encerrado ni para limitarse a salidas mínimas. Al mismo tiempo, hay que evitar sobrecargar articulaciones en cachorros y jóvenes. Su actividad ideal combina resistencia, calma y propósito.

La adaptación a un piso es complicada y, en la mayoría de casos, poco recomendable. Su tamaño, pelaje, instinto de guarda, necesidad de territorio y tendencia a vigilar hacen que encaje mejor en casas con espacio exterior seguro, preferiblemente en entornos tranquilos y con propietarios capaces de gestionar visitas y límites. Tener jardín no significa dejarlo solo como alarma viva; necesita convivencia y dirección humana. Si pasa muchas horas aislado, puede desarrollar vigilancia excesiva, ladridos o conductas defensivas. Su bienestar requiere espacio, compañía y estructura.

La alimentación debe adaptarse a su tamaño, edad, nivel de actividad y condición corporal. No conviene fomentar un cuerpo pesado, porque el sobrepeso perjudica articulaciones, movimiento y salud general. En cachorros de razas grandes, una dieta equilibrada y un crecimiento controlado son esenciales. En adultos, hay que ajustar raciones y premios para mantener musculatura sin exceso de grasa. También es prudente evitar ejercicio intenso justo antes o después de comer. El objetivo es conservar un perro fuerte pero ágil.

Educación

La educación del Pastor de Rusia Meridional debe empezar desde el primer día y mantenerse durante toda la vida. No es una raza para improvisar ni para aprender “sobre la marcha” si no se tiene experiencia con perros guardianes. Desde cachorro debe comprender normas sobre puertas, comida, descanso, visitas, paseo con correa y respuesta a la llamada. Lo que se permite en los primeros meses puede volverse difícil de corregir cuando el perro alcanza tamaño y seguridad adulta. La base debe ser coherencia desde el inicio.

La socialización es indispensable, pero debe hacerse con inteligencia. No se trata de obligarlo a saludar a todo el mundo ni de exponerlo a situaciones caóticas, sino de enseñarle a estar tranquilo ante personas, animales, ruidos, vehículos, veterinario y entornos nuevos. Un cachorro de esta raza debe aprender que la presencia de extraños no siempre implica amenaza. También debe aceptar manipulaciones básicas sin sentirse invadido. La socialización correcta busca neutralidad y autocontrol, no convertirlo en un perro excesivamente confiado.

El refuerzo positivo es útil, pero debe ir acompañado de límites claros y prevención. Premiar la calma, la llamada, el contacto visual y la capacidad de retirarse a su sitio ayuda a construir respuestas alternativas. No basta con castigar cuando ladra o bloquea el paso; hay que enseñarle qué hacer en lugar de tomar decisiones por su cuenta. Las sesiones deben ser breves, consistentes y aplicadas a situaciones reales. La obediencia más importante en esta raza es la que mejora la seguridad diaria.

Uno de los errores más graves es fomentar su instinto de defensa con juegos de protección, provocaciones o entrenamiento mal dirigido. El Pastor de Rusia Meridional ya posee una disposición natural a proteger; intensificarla sin control puede crear un perro peligroso. Otro error frecuente es tratarlo como un peluche grande por su aspecto lanoso. Su apariencia puede parecer amable, pero su carácter es serio. El propietario debe actuar antes de que el perro decida por sí mismo quién puede entrar, acercarse o moverse. La educación requiere responsabilidad y mucha anticipación.

También hay que trabajar la tolerancia a la frustración y el descanso. Un perro de guarda que vive siempre alerta puede acabar agotado, reactivo o excesivamente controlador. Debe aprender a desconectar, permanecer en su lugar cuando llegan visitas, caminar sin tensión y responder aunque haya estímulos. Las rutinas previsibles ayudan mucho. Si aparecen problemas de agresividad, miedo o control territorial, conviene acudir a un profesional con experiencia en perros de guarda y métodos respetuosos. Esta raza necesita manejo experto y constante.

Salud

El Pastor de Rusia Meridional es una raza rústica y resistente, pero su tamaño y su estructura obligan a vigilar ciertos aspectos. Como en otros perros grandes, pueden aparecer problemas articulares como displasia de cadera o de codo, por lo que es importante buscar criadores que controlen la salud de sus reproductores. Cojeras, rigidez, dificultad para levantarse o cambios en la forma de moverse deben valorarse pronto. La prevención comienza con cría responsable, peso adecuado y ejercicio bien dosificado.

Durante el crecimiento hay que evitar esfuerzos excesivos. Los cachorros necesitan moverse, jugar y explorar, pero no realizar saltos repetidos, carreras largas en superficies duras ni ejercicios intensos impropios de su edad. Un crecimiento demasiado rápido o un exceso de peso pueden aumentar la carga sobre articulaciones inmaduras. Lo ideal es favorecer una musculatura progresiva, descanso suficiente y alimentación equilibrada. En una raza grande, la salud futura se protege desde cachorro con moderación y buen manejo.

Por su tamaño y conformación, es prudente conocer los signos de dilatación-torsión gástrica, una urgencia que puede afectar a perros grandes. Abdomen distendido, arcadas improductivas, inquietud extrema, babeo, debilidad o colapso requieren atención veterinaria inmediata. En la rutina diaria, repartir las comidas, evitar atracones y no hacer ejercicio fuerte alrededor de las tomas son medidas sensatas. No eliminan por completo el riesgo, pero forman parte de una prevención práctica y responsable.

El manto abundante también tiene implicaciones sanitarias. Si no se mantiene correctamente, puede ocultar heridas, parásitos, irritaciones, espigas o zonas húmedas. Las cejas y el pelo facial pueden dificultar la revisión de los ojos, y la barba puede acumular suciedad. Las orejas cubiertas de pelo deben vigilarse para detectar mal olor, exceso de cerumen o signos de otitis. En verano, el calor requiere especial cuidado: sombra, agua, paseos en horas frescas y cepillado adecuado. El pelaje protege, pero también exige vigilancia constante de piel y temperatura.

Un criador responsable debe seleccionar no solo por tamaño o espectacularidad del manto, sino por salud, estructura funcional y temperamento estable. En una raza con fuerte carácter de guarda, el equilibrio mental es tan importante como las pruebas físicas. Conviene preguntar por antecedentes familiares, sociabilidad de los padres, controles veterinarios y condiciones de cría. Ningún criador puede prometer ausencia total de enfermedades, pero sí debe mostrar transparencia. La mejor elección prioriza salud, carácter y buena genética.

El cachorro

El cachorro de Pastor de Rusia Meridional puede parecer un animal adorable y tranquilo por su pelo abundante, pero no hay que olvidar el adulto en el que se convertirá. Desde su llegada a casa necesita rutinas de sueño, comida, salidas, manipulación y normas de convivencia. Debe tener un lugar de descanso donde nadie lo moleste y aprender desde temprano a aceptar límites. La familia debe evitar tratarlo como un juguete grande. La primera etapa debe construir confianza, respeto y control básico.

La socialización debe ser prioritaria. El cachorro debe conocer personas distintas, visitas tranquilas, veterinario, vehículos, ruidos, superficies variadas y perros equilibrados, siempre de forma controlada. No conviene permitir que cualquiera lo invada ni, al contrario, aislarlo por miedo. La exposición debe ayudarle a comprender que el mundo es previsible y que su guía gestiona las situaciones. En un futuro perro de guarda, las experiencias tempranas influyen mucho. Una socialización mal planteada puede generar desconfianza excesiva en la edad adulta.

El mordisqueo y los juegos físicos deben dirigirse con cuidado. Hay que ofrecer mordedores adecuados, evitar juegos de lucha demasiado intensos y redirigir cualquier intento de agarrar ropa, manos o piernas. Lo que parece gracioso con pocos meses puede ser peligroso cuando el perro pesa decenas de kilos. También hay que acostumbrarlo al cepillado, a revisar orejas, ojos, patas y boca, y a permanecer quieto durante periodos breves. El manejo temprano facilita un mantenimiento seguro cuando sea adulto.

El control de esfínteres requiere salidas frecuentes después de dormir, comer, beber y jugar. Los accidentes no deben castigarse; es más eficaz anticiparse, premiar cuando lo hace en el lugar correcto y limpiar bien. También conviene enseñarle a quedarse solo de forma gradual, porque un perro muy unido a su familia puede desarrollar dependencia si nunca aprende autonomía. La independencia no debe confundirse con aislamiento: se trata de que el cachorro sepa descansar sin contacto constante. Esta habilidad favorece equilibrio emocional y calma.

La adolescencia puede ser especialmente delicada. En esta etapa pueden aumentar la vigilancia, la desconfianza y la tendencia a poner a prueba límites. No es el momento de relajarse ni de responder con dureza, sino de reforzar normas, socialización y obediencia útil. Aunque físicamente parezca adulto, todavía está madurando mentalmente. La constancia durante esta fase marca la diferencia entre un perro manejable y un guardián que toma demasiadas decisiones. El objetivo es formar un adulto seguro, controlado y fiable.

Consejos

Antes de convivir con un Pastor de Rusia Meridional, conviene hacer una valoración honesta. Es una raza para personas con experiencia en perros grandes, guardianes e independientes. No basta con tener espacio ni con admirar su aspecto. Hace falta tiempo para socializar, capacidad para educar, control de visitas, recursos económicos para alimentación y cuidados, y disposición para mantener un manto exigente. Si se busca un perro fácil, urbano, muy sociable o apto para principiantes, esta raza probablemente no sea adecuada. La elección debe basarse en realismo y responsabilidad.

Si se compra un cachorro, es fundamental acudir a criadores serios y especializados. Deben poder hablar del carácter de sus líneas, de salud articular, de socialización temprana y de la idoneidad del cachorro para cada hogar. Un criador que minimiza el instinto de guarda o vende la raza como si fuera un simple perro familiar está haciendo un mal servicio. Si se adopta un adulto, hay que evaluar con mucho cuidado su historial, reacciones ante extraños, perros, manipulación y territorio. La decisión debe apoyarse en información concreta y prudente.

El entorno debe estar preparado. Las vallas deben ser seguras, las puertas bien gestionadas y las visitas introducidas con control. No conviene permitir que el perro pase horas vigilando una verja con paso continuo de personas o perros, porque puede reforzar respuestas territoriales. Dentro de casa necesita un lugar propio y normas claras. También hay que asumir pelo, barro, cepillados largos y revisiones después de salidas por campo. La convivencia mejora cuando existe organización diaria y prevención.

No es recomendable potenciar su defensa ni animarlo a “proteger” como juego. Un buen Pastor de Rusia Meridional no necesita que le enseñen a sospechar: necesita aprender cuándo no debe actuar. La prioridad debe ser la llamada, el autocontrol, la calma ante visitas y la confianza en su guía. Si el propietario no puede controlar al perro en situaciones reales, el riesgo es alto. Con esta raza, la seguridad no depende de hacerlo más duro, sino de conseguir un guardián estable y obediente.

Para la persona adecuada, puede ser un compañero impresionante: leal, sobrio, resistente, protector y profundamente unido a los suyos. Pero su grandeza exige compromiso. No es un perro para tener por estética ni para dejar aislado en una finca. Necesita una relación seria, rutinas, educación y respeto por su naturaleza. Cuando se cría y maneja bien, el Pastor de Rusia Meridional muestra una combinación poderosa de fidelidad, valentía y presencia tranquila.

Curiosidades

Una de las curiosidades más llamativas del Pastor de Rusia Meridional es el contraste entre su apariencia y su verdadera capacidad física. Su manto largo y lanoso puede dar la sensación de un perro pesado, casi lento, pero la raza fue seleccionada para moverse con rapidez en espacios abiertos. Bajo el pelo hay un animal seco, ágil y con buena reacción. Esta diferencia entre imagen y realidad forma parte de su encanto. Es un perro que parece una nube blanca, pero actúa como un guardián veloz y decidido.

Su historia está vinculada a la llegada de ovejas de lana fina a las regiones de estepa, lo que explica la presencia de perros lanosos y claros entre sus antepasados. Con el tiempo, los cruces con perros locales y lebreles ayudaron a construir un tipo propio, más alto, protector y rápido. Esa mezcla histórica se aprecia en su silueta algo alargada, su abdomen moderadamente recogido y su movimiento fluido. No es solo un perro pastor grande: es una raza moldeada por ganadería, clima y territorio.

Otra particularidad es que el color definitivo puede tardar en establecerse. Los cachorros y jóvenes pueden mostrar tonos algo más intensos, que se aclaran o matizan con la madurez. En torno a los 18 o 24 meses el manto suele acercarse más al aspecto adulto. Esto puede sorprender a quienes esperan que el color de cachorro sea definitivo. En una raza de pelo tan abundante, el desarrollo del manto forma parte de un proceso de maduración lento y visible.

El pelo facial es también muy característico. Las cejas, la barba, el bigote y el puente nasal cubierto de pelo crean una expresión casi misteriosa, a veces difícil de leer para quien no conoce la raza. Esta apariencia puede ocultar una mirada muy atenta y una evaluación constante del entorno. No conviene dejarse engañar por su aire tranquilo: suele estar pendiente de movimientos, personas y cambios en su territorio. Su expresión lanosa esconde una mente vigilante y rápida.

El Pastor de Rusia Meridional sigue siendo poco frecuente fuera de círculos especializados, y esa rareza puede atraer a personas que buscan una raza distinta. Sin embargo, elegirlo por exclusividad sería un error. Su valor no está en ser poco común, sino en su historia como perro de guarda, su resistencia y su vínculo intenso con propietarios preparados. Es una raza que merece respeto, no moda. Quien comprenda su carácter descubrirá un perro impresionante, exigente y profundamente auténtico.

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FCI del Pastor de Rusia Meridional Estándar FCI del Pastor de Rusia Meridional

Datos de la raza Pastor de Rusia Meridional

Nombre: Pastor de Rusia Meridional Otros nombres: Ioujnorousskaïa Ovtcharka. Tamaño: grandes

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