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Qué hacer si otro perro intenta atacar a tu mascota

Adiestramiento - 19/11/2024
Tabla de contenidos

Si otro perro intenta atacar a tu mascota, lo más importante es actuar con rapidez sin exponerte a una mordedura. En una situación así es normal bloquearse, pero gritar, golpear al animal o intentar separar a los perros con las manos puede empeorar el enfrentamiento y causar lesiones graves. La prioridad debe ser proteger a las personas, reducir la tensión y buscar una forma segura de separar a los animales.

La manera de actuar dependerá de si el otro perro se está aproximando, ya ha iniciado la pelea o ha causado una mordedura. También influyen el tamaño de los animales, el lugar, la presencia de correas y la posibilidad de utilizar una barrera. Mantén la calma tanto como sea posible y valora siempre el riesgo antes de intervenir.

Qué hacer si el perro se acerca con actitud amenazante

No todos los perros que corren hacia otro pretenden atacar. Algunos buscan jugar, se acercan por curiosidad o no controlan bien el saludo. Sin embargo, ciertas señales indican que la situación puede volverse peligrosa: cuerpo rígido, mirada fija, pelo erizado, gruñidos, labios retraídos, cola muy tensa, embestidas o intentos de rodear a tu perro.

Si todavía hay distancia, intenta evitar el contacto antes de que se produzca:

  • Coloca a tu perro detrás de ti y mantén una postura firme, sin tirar bruscamente de la correa.
  • Da instrucciones claras al propietario para que controle a su animal. Un “sujeta a tu perro” o “llámalo” suele ser más útil que los gritos.
  • Aléjate despacio, de lado o caminando hacia atrás, sin correr y sin dar la espalda por completo al perro que se aproxima.
  • Utiliza una barrera física si la tienes cerca: una puerta, una valla, un banco, un vehículo o un contenedor.
  • Evita que tu mascota quede atrapada contra una pared, una esquina o debajo de un banco.

No intentes tocar al perro desconocido, acariciarlo ni sujetarlo por el collar mientras se aproxima. Un animal asustado, excitado o dolorido puede morder incluso si normalmente es dócil.

Cómo actuar cuando comienza la pelea

Si los perros ya se han enganchado, no metas las manos entre ellos ni agarres los collares. Muchas mordeduras a personas ocurren cuando intentan separar a dos animales y reciben una mordida redirigida. Tampoco coloques la cara cerca de sus cabezas ni tires de tu perro mientras el otro mantiene la mordida: esa acción puede provocar desgarros mayores.

Busca primero una opción que permita interrumpir el enfrentamiento sin contacto directo:

  • Introduce entre los perros una barrera rígida y amplia, como una tabla, una puerta ligera, una papelera o una pieza de mobiliario.
  • Pide ayuda a otras personas para que llamen a los propietarios, aparten a quienes estén alrededor y despejen la zona.
  • Utiliza una voz firme y breve para intentar distraerlos, sin chillar de forma histérica ni golpearles.
  • Si hay una puerta o un espacio cerrado accesible, puede ser posible bloquear a uno de los animales detrás de ella.

El agua, los gritos o los ruidos fuertes no garantizan que los perros se separen y, en algunos casos, aumentan la excitación. No utilices objetos para golpear al otro animal ni trates de ahogarlo o inmovilizarlo. Además de ser peligroso, podrías agravar la agresión.

Si no existe una barrera y la pelea supone un peligro inmediato, cualquier intervención física debe considerarse el último recurso. Nunca actúes solo si puedes evitarlo. Una persona puede intentar controlar a un perro y otra al segundo, siempre desde una posición lateral y sin acercar las manos a la boca. Si no tienes experiencia, el riesgo de sufrir una mordedura es elevado; suele ser más seguro pedir ayuda a servicios de emergencia, agentes de la autoridad o personal especializado.

Qué hacer si tu perro está sujeto con correa

La correa puede ayudarte a mantener a tu perro junto a ti, pero también puede dejarlo sin capacidad de escape y aumentar su sensación de amenaza. No la tensiones de forma continua ni la enrolles alrededor de tu mano, porque podrías caerte o perder el control si el perro tira con fuerza.

Si el otro animal aún está a cierta distancia, acorta la correa sin dar tirones y sitúate entre ambos. Intenta ganar espacio con movimientos tranquilos. Si el perro atacante llega a entrar en contacto, evita tirar hacia atrás con violencia. La tracción puede intensificar la lucha y provocar lesiones en el cuello o en la piel.

Cuando el peligro haya pasado, comprueba que tu perro respira con normalidad y que puede mantenerse en pie antes de moverlo. Si está muy alterado, intenta llevarlo a un lugar tranquilo, lejos del otro animal y de las personas que se hayan acercado.

Qué hacer si tu perro es pequeño o va en brazos

Levantar a un perro pequeño cuando otro animal se aproxima no siempre es la mejor opción. El movimiento puede activar la persecución y convertirte en objetivo de la mordida. Si todavía hay distancia, puede ser preferible colocar a tu mascota detrás de una barrera o entrar en un portal, un vehículo o un recinto cerrado.

Si tu perro ya está en brazos, protege su cuerpo contra el pecho y gira el rostro para mantenerlo alejado de la boca del otro animal. No lo extiendas hacia delante ni lo agites. Si el perro atacante salta, busca una barrera y pide ayuda de forma clara. La prioridad es evitar que tanto tú como tu mascota quedéis expuestos.

Revisión veterinaria después del ataque

Aunque la herida parezca superficial, conviene que un veterinario examine al perro que ha sido mordido. Los dientes pueden causar lesiones profundas bajo la piel, dañar músculos o afectar a zonas delicadas sin dejar una herida grande a simple vista. El pelo también puede ocultar pinchazos, cortes o hematomas.

La atención debe ser especialmente rápida si hay:

  • Sangrado que no se detiene con una presión suave y continua mediante una gasa o tela limpia.
  • Dificultad para respirar, debilidad intensa, desmayo o comportamiento anormal.
  • Mordeduras en el cuello, el tórax, el abdomen, la cara, los ojos o las articulaciones.
  • Dolor intenso, incapacidad para caminar o una extremidad que no apoya.
  • Heridas profundas, desgarros, inflamación rápida o presencia de suciedad dentro de la lesión.
  • Encías muy pálidas, temblores marcados o signos de deterioro general.

No apliques alcohol, agua oxigenada, cremas, aceites ni otros productos sin indicación veterinaria. Si la herida lo permite, puedes cubrirla con una gasa limpia sin apretar demasiado durante el traslado. Evita que el perro se lama o se rasque la zona y llévalo a un centro veterinario, sobre todo si es cachorro, anciano, tiene una enfermedad previa o toma medicación.

El veterinario valorará la profundidad de las lesiones y las medidas necesarias. No administres analgésicos de uso humano ni antibióticos que hayan sobrado de otra ocasión. Algunos medicamentos pueden resultar tóxicos para los perros o dificultar la valoración del problema.

Si una persona también ha sufrido una mordedura

Una mordedura humana requiere atención sanitaria, aunque la lesión parezca pequeña. Lava la zona con agua y jabón y solicita valoración médica, especialmente si la herida afecta a la mano, la cara, una articulación o presenta sangrado importante. Si la persona no puede mover la zona, pierde sensibilidad o la mordedura es profunda, debe recibir asistencia con rapidez.

Siempre que sea posible, identifica al propietario del perro y solicita sus datos. También es útil anotar el lugar, la hora, los testigos y una descripción del animal. Si el propietario se marcha, el perro sigue suelto o existe riesgo para otras personas, contacta con la policía local, los servicios municipales o emergencias según la gravedad de la situación. No persigas al animal ni intentes capturarlo por tu cuenta.

Cómo documentar lo ocurrido

Una vez que tu perro esté a salvo, reúne la información que pueda ser necesaria para la atención veterinaria o para comunicar el incidente:

  • Haz fotografías de las heridas, del lugar y de los daños en el collar, el arnés o la correa.
  • Guarda los informes y facturas del veterinario.
  • Anota los datos de contacto del propietario y de las personas que presenciaron el ataque.
  • Escribe cómo se produjo el encuentro: si el otro perro estaba suelto, si hubo una persecución y qué medidas se tomaron.
  • Conserva cualquier comunicación relacionada con el incidente.

No publiques acusaciones ni imágenes identificativas en redes sociales mientras la situación no esté aclarada. Si existe un conflicto sobre la responsabilidad, consulta con tu compañía de seguros o con un profesional que pueda orientarte conforme a la normativa aplicable en tu municipio y comunidad autónoma.

Cómo prevenir futuros encuentros peligrosos

Después de un ataque, algunos perros desarrollan miedo, reactividad o rechazo hacia otros animales. No conviene forzarles a saludar ni llevarles de inmediato a lugares muy concurridos. Durante los primeros paseos, elige zonas con buena visibilidad y suficiente espacio para cambiar de dirección.

También pueden ayudarte estas medidas:

  • Utiliza un arnés bien ajustado y una correa resistente, adaptados al tamaño y la fuerza de tu perro.
  • Evita las correas extensibles en lugares con mucho tránsito o cuando exista riesgo de encuentros inesperados.
  • Aprende a reconocer las señales de incomodidad de tu mascota antes de que ladre, se abalance o intente huir.
  • Practica en casa respuestas sencillas como acudir a tu llamada, caminar junto a ti y colocarse detrás de tus piernas.
  • Lleva premios solo si tu perro puede aceptarlos en situaciones de tensión; si está muy asustado, no le obligues a comer ni a interactuar.
  • Pregunta antes de permitir cualquier saludo y mantén distancia de perros sueltos cuyo comportamiento no conozcas.

Si tu perro permanece alterado, ladra a todos los animales, intenta escapar, deja de querer salir o reacciona con miedo durante varios días, pide ayuda a un educador canino cualificado que trabaje sin castigos. Si aparecen cambios importantes de conducta, dolor, apatía o problemas para comer y dormir, consulta también con el veterinario para descartar lesiones o malestar físico.

El bozal como medida de seguridad

En algunos perros, el uso de un bozal de cesta puede ser una medida responsable durante la recuperación o en zonas donde sea difícil mantener la distancia. No debe colocarse por primera vez justo después de un ataque ni utilizarse para castigar al animal. Es necesario enseñarle a llevarlo de forma gradual y positiva, con un modelo que permita respirar, jadear y beber.

El bozal no sustituye a la supervisión, la correa ni el trabajo de conducta. Tampoco debe utilizarse para exponer al perro a situaciones que le asustan o para obligarle a relacionarse con otros animales.

Errores que conviene evitar

  • Meter las manos entre las bocas o sujetar a los perros por el collar durante la pelea.
  • Gritar, golpear o patear a los animales, porque puede aumentar la excitación y provocar una mordida.
  • Perseguir al perro que se escapa sin comprobar antes que tu mascota está segura.
  • Dar por hecho que no hay lesiones porque el perro camina o deja de sangrar.
  • Regañar a tu mascota por ladrar o defenderse justo después del incidente.
  • Obligarla a volver a acercarse a otros perros para que “se acostumbre”.
  • Administrar medicamentos o aplicar productos sobre las heridas sin consultar con un veterinario.

Un ataque puede dejar consecuencias físicas y emocionales incluso cuando dura pocos segundos. Separar a los animales sin poner en riesgo a las personas, buscar atención veterinaria y modificar los paseos durante la recuperación son las decisiones más seguras. La prevención posterior debe adaptarse al tamaño, la edad, el estado de salud, el temperamento y la experiencia de cada perro.

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