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Cuidados esenciales para alimentar a cachorros recién nacidos

Alimentación - 20/11/2024
Tabla de contenidos

Alimentar a cachorros recién nacidos exige delicadeza, constancia y una vigilancia estrecha. Durante las primeras semanas de vida son especialmente vulnerables a la hipotermia, la deshidratación, las bajadas de glucosa y las infecciones. Si la madre está presente y puede amamantarlos con normalidad, su leche y sus cuidados son la mejor opción. Cuando no puede hacerlo, la camada es numerosa o alguno de los cachorros está débil, será necesario establecer unas pautas de alimentación y cuidados adaptadas a su situación, preferiblemente con la supervisión de un veterinario.

Comprobar primero si la madre puede amamantar

Antes de alimentar a un cachorro por cuenta propia conviene valorar por qué no mama. En ocasiones el problema no está en la leche, sino en que el cachorro está frío, demasiado débil para succionar, tiene dificultad para agarrarse al pezón o queda apartado por sus hermanos. También puede existir una enfermedad en la madre o en la camada que requiera atención profesional.

Si la madre está sana, tranquila y produce leche, lo habitual es permitir que los cachorros mamen con frecuencia y comprobar que todos tienen acceso a las mamas. Puede ser necesario colocar con cuidado a los más pequeños en una posición favorable y vigilar que los hermanos más fuertes no los desplacen. No se debe separar a un cachorro de la camada durante más tiempo del imprescindible, ya que el contacto con la madre y sus hermanos ayuda a conservar el calor y favorece un desarrollo normal.

Cuando la madre rechaza a los cachorros, no produce suficiente leche, está enferma o ha fallecido, la alimentación artificial debe organizarse cuanto antes. Un cachorro recién nacido que no come, está frío o permanece apartado necesita valoración veterinaria con rapidez.

La importancia del calostro

Durante las primeras horas de vida, el calostro aporta energía y defensas esenciales. La absorción de sus componentes protectores es especialmente importante al principio, por lo que conviene facilitar que los cachorros mamen de la madre cuanto antes siempre que sea posible.

Si un cachorro no ha podido tomar calostro, el veterinario puede indicar la opción más adecuada según el tiempo transcurrido, el estado del animal y los recursos disponibles. No es recomendable improvisar con leche de otros animales ni confiar en preparados caseros, porque pueden no cubrir sus necesidades y aumentar el riesgo de problemas digestivos o nutricionales.

Elegir una leche adecuada para cachorros

Cuando la lactancia materna no es posible, debe utilizarse un sustituto de leche formulado específicamente para cachorros. Estos productos están diseñados para proporcionar una composición más próxima a la leche canina que la leche de vaca, cabra u otras alternativas domésticas.

  • No se debe utilizar leche de vaca como alimento habitual para un cachorro recién nacido.
  • Conviene seguir exactamente las instrucciones de preparación y conservación del producto.
  • No es aconsejable añadir ingredientes por iniciativa propia para “enriquecer” la mezcla.
  • La cantidad y la frecuencia dependen de la edad, el peso, la raza, el tamaño de adulto previsto y el estado de salud.
  • Un veterinario puede ayudar a establecer un plan individual, sobre todo si el cachorro es prematuro, tiene bajo peso o pertenece a una camada numerosa.

Las necesidades de un cachorro de raza pequeña no son idénticas a las de uno de raza grande. Además, un cachorro que pierde peso, vomita, tiene diarrea o succiona con poca fuerza no debe recibir el mismo manejo que otro que se alimenta con normalidad. Las recomendaciones generales no sustituyen la valoración de un profesional.

Preparar el material y mantener una higiene estricta

El sistema de alimentación debe estar limpio antes y después de cada toma. Los biberones, tetinas, jeringas y recipientes pueden acumular restos de leche que favorecen la proliferación de bacterias. Es importante lavar y aclarar bien el material, además de seguir las indicaciones del fabricante sobre su desinfección.

La tetina debe tener un orificio adecuado. Si la leche sale con demasiada facilidad, el cachorro puede atragantarse o aspirarla hacia las vías respiratorias. Si el orificio es demasiado pequeño, se cansará, tragará aire o no ingerirá lo necesario. No conviene agrandar la tetina sin comprobar antes el flujo.

La leche preparada debe ofrecerse a una temperatura templada, similar a la corporal, y comprobarse siempre en la parte interna de la muñeca antes de administrarla. No debe estar fría ni demasiado caliente. Si se calienta, hay que mezclarla bien y verificar la temperatura, ya que pueden quedar zonas más calientes que otras.

La leche sobrante no debe conservarse de forma indefinida ni reutilizarse si ha estado en contacto con la boca del cachorro. La preparación, el almacenamiento y el tiempo de conservación deben ajustarse a las instrucciones del producto y a las indicaciones del veterinario.

La postura correcta durante la toma

El cachorro debe colocarse tumbado sobre el vientre, con las patas apoyadas y la cabeza en una posición natural, como cuando mama de su madre. Nunca se debe alimentar boca arriba ni inclinarlo como a un bebé humano. Esa postura facilita que la leche entre en las vías respiratorias y puede provocar una aspiración peligrosa.

La persona que lo alimenta debe sujetarlo con suavidad, sin comprimir el tórax ni forzar la boca. La tetina se ofrece dejando que el cachorro succione a su ritmo. No se debe apretar el biberón para introducir la leche a presión ni utilizar una jeringa rápidamente si el animal no traga de forma coordinada.

Durante la toma hay que observar la respiración, la fuerza de succión y la deglución. Si tose, emite ruidos respiratorios, deja salir leche por la nariz, se agita o parece atragantarse, se debe detener la alimentación y consultar con un veterinario. La aspiración de leche puede no manifestarse siempre de inmediato.

Frecuencia y cantidad de las tomas

Los cachorros recién nacidos suelen necesitar varias tomas repartidas a lo largo del día y de la noche. Su estómago es pequeño y no pueden compensar una toma insuficiente comiendo grandes cantidades de una sola vez. El horario debe adaptarse a la edad, al peso y a las instrucciones del producto utilizado.

Es preferible ofrecer tomas regulares y controlar la evolución del cachorro que intentar calcular la alimentación únicamente a simple vista. La cantidad indicada en el envase puede servir como orientación, pero puede ser necesario modificarla bajo supervisión veterinaria si el cachorro es muy pequeño, está débil, gana peso lentamente o presenta problemas digestivos.

Un cachorro sano suele mostrarse activo durante las tomas, succionar con energía y descansar después. No se debe despertar de forma brusca ni forzar a comer a un animal que no puede succionar. La falta de apetito en un recién nacido puede ser una señal de enfermedad, hipotermia o debilidad importante.

El control del peso es una de las herramientas más útiles. Conviene pesar a cada cachorro de manera regular, siempre en condiciones parecidas, y anotar los datos junto con las tomas y cualquier incidencia. Lo importante es observar una evolución favorable y no centrarse solo en una cifra aislada. Una pérdida de peso, una ausencia de progresión o una diferencia cada vez mayor respecto a los hermanos requiere consulta veterinaria.

El cachorro debe estar caliente antes de comer

La temperatura corporal es un aspecto fundamental. Un cachorro frío puede tener menos capacidad para succionar y digerir la leche, incluso aunque parezca tener hambre. Por este motivo, no se debe intentar alimentar de forma rutinaria a un cachorro que está frío sin recibir orientación profesional.

La zona de descanso debe mantenerse templada, seca y protegida de corrientes de aire. El calor debe distribuirse de manera segura, dejando espacio para que el cachorro pueda alejarse si tiene demasiado calor. Las fuentes de calor en contacto directo pueden causar quemaduras o sobrecalentamiento, especialmente cuando el cachorro no puede moverse con normalidad.

También es importante conservar juntos a los hermanos siempre que sea seguro y posible. El contacto entre ellos y con la madre ayuda a mantener el calor, aunque hay que revisar que los más débiles no queden aplastados o apartados.

Estimular la orina y las heces

Durante las primeras semanas, los cachorros necesitan que la madre estimule la eliminación lamiendo la zona genital y anal después de las tomas. Si la madre no está disponible, puede ser necesario reproducir esta estimulación con una gasa o algodón suave humedecido con agua templada.

El gesto debe realizarse con mucha suavidad, sin frotar con fuerza ni utilizar productos perfumados. Se puede hacer después de las tomas y limpiar la zona al terminar, secándola con cuidado para evitar irritaciones. La frecuencia y la respuesta pueden variar, por lo que cualquier dificultad persistente debe comentarse con el veterinario.

La ausencia de deposiciones, el abdomen muy hinchado, el esfuerzo continuado, la diarrea o la irritación de la piel no deben tratarse con remedios caseros. El estreñimiento y otros problemas digestivos pueden tener causas distintas y requieren una valoración adecuada.

Señales de alarma que requieren atención veterinaria

Los recién nacidos pueden empeorar en poco tiempo. Es importante pedir ayuda profesional si el cachorro presenta alguno de estos signos:

  • No consigue succionar o rechaza varias tomas.
  • Está muy apagado, débil, frío o apenas reacciona al contacto.
  • Llora de forma continua o, por el contrario, permanece inusualmente inmóvil.
  • Pierde peso o no muestra una evolución favorable.
  • Tiene diarrea, vómitos, el abdomen muy distendido o dificultad para defecar.
  • Tose durante la toma, respira con dificultad o expulsa leche por la nariz.
  • Presenta encías pálidas, azuladas o demasiado secas.
  • Está aislado de la camada o la madre lo rechaza.
  • La zona del ombligo se inflama, sangra, supura o desprende mal olor.

No se deben administrar medicamentos, sueros, antibióticos ni suplementos sin indicación veterinaria. Tampoco conviene retrasar la consulta esperando a que el cachorro “recupere fuerzas” por sí solo.

Organizar los cuidados de la camada

Cuando hay varios cachorros, es útil identificar a cada uno y llevar un registro sencillo de su peso, sus tomas y su comportamiento. Esto permite detectar antes si uno come menos, duerme demasiado, pierde peso o queda desplazado por sus hermanos.

El entorno debe ser tranquilo y con una higiene constante, pero sin manipular a los cachorros más de lo necesario. Las visitas, los ruidos y los cambios bruscos pueden alterar a la madre y dificultar la lactancia. Si la madre está presente, también necesita agua fresca, una alimentación completa y un espacio cómodo para descansar y amamantar.

La supervisión no termina cuando el cachorro empieza a ganar peso. El veterinario puede revisar el desarrollo general, la hidratación, el estado de la madre, las posibles parasitosis y el momento adecuado para introducir otros alimentos. La transición desde la leche hacia una alimentación sólida debe hacerse de forma gradual y adaptada a la maduración del cachorro, no de manera repentina.

Errores frecuentes que conviene evitar

  • Alimentar al cachorro boca arriba o con la cabeza demasiado inclinada.
  • Forzar la leche o apretar el biberón para acelerar la toma.
  • Usar leche de vaca u otras mezclas caseras como sustituto habitual.
  • Dar una toma a un cachorro frío sin valorar antes su estado.
  • Preparar más leche de la necesaria y conservarla sin control.
  • Ignorar la pérdida de peso porque el cachorro todavía acepta alguna toma.
  • Separar continuamente a los cachorros de la madre y de sus hermanos.
  • Aplicar medicamentos o remedios para la diarrea, el estreñimiento o la falta de apetito sin asesoramiento.

La alimentación de un cachorro recién nacido no consiste solo en ofrecer leche. Incluye mantener una temperatura segura, respetar una postura correcta, cuidar la higiene, estimular la eliminación, controlar el peso y reconocer con rapidez cualquier signo de enfermedad. Ante la duda, especialmente si el cachorro es huérfano, está débil o no gana peso, la intervención temprana de un veterinario puede marcar una diferencia importante.

Vídeo de Cuidados esenciales para alimentar a cachorros recién nacidos